No sabés la gordita que me comí!
Publicado por peroncho en Mayo 5, 2008
Como casi todos, o por lo menos casi todos los que dan el gusto de elejir con quien se acuestan, tengo dos categorías básicas de mujeres. Aquellas que uno presenta en su casa, con las que camina la peatonal tomados de la mano y con la que comparte todos aquellos lugares públicos.
Existe otra categoría compuesta por aquellas mujeres con las que uno suele salir de noche (por lo general a altas horas), por lo general en coche polarizado y que uno suele llevar directo de la puerta de sus respectivas casas a la puerta del hotel.
Desde ya que tengo que agradecer a Dios (si con D mayúscula) el haberme dado de cierto encanto para engatusar el gremio femenino. Aclaro antes de que alguien quiera incinerarme que busco mi amor ideal, mi media naranja, etc., pero mientras tanto tengo previsto pasarla lo mejor posible.
Llendo ya al título de la nota, ligué hace un par de días con una gordita que es un espectáculo. Ya voy aclarando que no es tan gordita, si una niña de 18 añitos (que le vienen bárbaro a mis 29) que se ve de todos modos mucho mejor de noche que de día. Y lo más lindo de todo, es que no se niega a nada. Empiezo a creer que me ha adoptado de guía espiritual para probar distintas cosas y desde ya, es mi obligación aprovechar las oportunidades.
Y no es que tenga alguna tara sexual en especial. Particularmente soy muy normal, y me gusta ir haciendo un poco de todo. Lo que si es un fastidio son esas mujeres que a la hora del sexo tienen una seguidilla de peros. Hasta hace un tiempo estaba de novio con una niña cuyo protocolo sexual era más largo que el de despegue de un 777.
En fin, alguno de estos días llegará el amor de mi vida. Mientras tanto, seguiré haciendo daño.
Nota: Ninguna mujer quedó embarazada durante la investigación que dió origen a este artículo (Uso forro, y espero que vos también).